El pasado miércoles 21, comparecimos en el Parlamento Vasco, explicando cómo nos gustaría que fuera la futura Ley de Transparencia de Euskadi.
Defendimos que el Derecho de Acceso a la Información no es un lujo, sino un derecho ciudadano y pusimos sobre la mesa lo que realmente importa: que sirva a la ciudadanía.
Una sola norma para todas las administraciones vascas
Actualmente, en Euskadi, existen cuatro normas diferentes en materia de Transparencia: la estatal y las tres normas forales, una por cada Diputación Foral.
La Ley de Transparencia de Euskadi debería establecer un marco regulatorio único, de obligado cumplimiento, para cualquier institución pública vasca, independientemente de su ámbito autonómico, foral o local.
De lo contrario, obligaría a la ciudadanía a conocer, no sólo una estructura pública de por si ya compleja, sino cinco normativas y, en caso de denegación del derecho de acceso a la información, a qué órgano, consejo o comisión acudir para interponer una reclamación.
Supondría, también, que unas instituciones fueran más transparentes que otras creando una falsa sensación en las ciudadanas y ciudadanos. ¿Son menos transparentes porque tienen algo que ocultar o, simplemente se rigen por una norma menos exigente?
Una Autoridad de Transparencia, con dientes
La nueva Autoridad Vasca de Transparencia (Gardena) debe tener capacidad sancionadora. No sólo en la protección del denunciante, también en materia de Transparencia. En caso contrario, mucho nos tememos que sus resoluciones se quedarán en meras «recomendaciones».
Además, en caso de que se haga caso omiso a sus resoluciones, debe ser ella la que acuda a la vía judicial. La ciudadanía no debería tener que acudir a la justicia, con el coste que eso supone, para que se le reconozca un derecho que una resolución de una autoridad en la materia ya le ha reconocido.
Datos que podamos usar, no solo ver
¿De qué sirve que se publique información si está en formatos que no podemos reutilizar?
Al analizar y transformar los datos públicos, estos se convierten en una fuente valiosa de conocimiento social, científico y económico. La reutilización no solo impulsa la transparencia y la participación ciudadana, sino que también fomenta la innovación, permite descubrir patrones ocultos y facilita el desarrollo de políticas públicas más efectivas.
Y un ejemplo de ello son las Memorias de Comunicación y Publicidad Institucional que el Gobierno Vasco publica todos los años. Más de 200 páginas en pdf de las que, tras semanas de trabajo, nosotros conseguimos extraer los datos y publicarlos en abierto en nuestra plataforma Gardena. En las memorias se podía ver el desglose completo de cada campaña realizada, pero ¿y el total? ¿y el reparto entre los diferentes medios de comunicación?
Y el mismo ejercicio hicimos con las Consultoras de Selección o con las Fundaciones de los Partidos Políticos Vascos.
Y aquí, la Ley de Transparencia de Euskadi tiene un largo camino por recorrer. O nacerá llevando la contraria a toda una estrategia europea de datos, incluido el portal único de acceso. Porque aquí, por falta de portales que no sea.
Nosotros, confiamos
Nosotros confiamos en que se abra un periodo de reflexión y, lo que parece ser una ley de mínimos, se convierta en una ley de la que podamos sentirnos orgullos@s. Si no, tendremos que seguir cerrándonos puertas y abriendo ventanas para airear.
Os dejamos el video con la comparencia completa por cortesía del Parlamento Vasco.
La transparencia no es un regalo de las instituciones, sino un derecho fundamental para una democracia sana

